Mantenimiento preventivo en comunidades de propietarios
Introducción
El mantenimiento preventivo en comunidades de propietarios consiste en revisar y mantener en buen estado las instalaciones y los elementos comunes del edificio antes de que se produzcan averías graves. Evita paradas inesperadas (por ejemplo, de un ascensor), alarga la vida útil de las instalaciones y suele resultar más económico que actuar solo cuando algo falla. En este artículo repasamos por qué es importante, qué elementos conviene revisar de forma periódica y cómo el administrador de fincas puede ayudar a la comunidad a planificar y seguir el mantenimiento.
Las obligaciones de la comunidad incluyen la conservación del edificio; el mantenimiento preventivo es la forma práctica de cumplir esa obligación y de evitar errores y sanciones por descuido.
Elementos que conviene revisar de forma periódica
Ascensores e instalaciones de elevación
Las inspecciones periódicas de ascensores son obligatorias por ley. La normativa fija la periodicidad y los requisitos que debe cumplir la instalación. No cumplir los plazos o no mantener un contrato de mantenimiento con una empresa homologada puede suponer sanciones y, lo que es más grave, poner en riesgo la seguridad de los usuarios. El administrador suele coordinar la contratación del mantenimiento y el registro de las inspecciones, de modo que la comunidad pueda acreditar el cumplimiento en caso de inspección.
Si el edificio tiene plataformas elevadoras o otros sistemas de accesibilidad, conviene que también estén incluidos en un plan de revisiones.
Instalaciones comunes (fontanería, electricidad, calefacción)
Revisar tuberías, cuadros eléctricos y sistemas de calefacción común permite detectar fugas, desgastes o riesgos antes de que deriven en daños mayores o emergencias. Una fuga no detectada puede causar humedades en varias viviendas y dar lugar a reclamaciones; un cuadro eléctrico en mal estado puede suponer un riesgo. Las comunidades suelen contratar revisiones periódicas con empresas de fontanería y electricidad, y en edificios con calefacción central el mantenimiento de calderas y distribución es fundamental. Estas revisiones pueden coordinarse desde la gestión ordinaria de la comunidad y figurar en el presupuesto anual.
Cubiertas y fachadas
Las filtraciones y las humedades suelen originarse en cubiertas o fachadas deterioradas: tejas rotas, juntas abiertas, grietas, etc. Inspecciones periódicas (por ejemplo, una vez al año o tras episodios de lluvia intensa) y pequeñas reparaciones a tiempo evitan obras mucho más costosas y molestas para los vecinos. Si la comunidad prevé obras mayores en cubierta o fachada, puede financiarlas mediante una derrama aprobada en junta. En muchos casos las mejoras de eficiencia energética (aislamiento de cubierta, por ejemplo) se pueden combinar con las de mantenimiento.
Puertas, cerramientos y elementos de seguridad
Portales, rejas, videoporteros y sistemas de acceso deben revisarse para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento. Una puerta que no cierra bien o un videoportero averiado afectan a todos los propietarios. Incluir estos elementos en el plan de mantenimiento y en el seguro de la comunidad (cuando corresponda) forma parte de una gestión ordenada.
El papel del administrador
El administrador de fincas puede coordinar las revisiones, contratar los servicios de mantenimiento dentro del presupuesto aprobado por la junta, llevar un registro de las actuaciones realizadas y recordar las fechas de las próximas inspecciones obligatorias. Así la comunidad cumple la normativa y reduce el riesgo de averías graves. La información sobre mantenimiento puede incluirse en las actas de la junta cuando se aprueben gastos o se informe a los propietarios de las revisiones realizadas.
En Argente del Castillo ayudamos a las comunidades de Granada y provincia a planificar y seguir el mantenimiento preventivo de forma ordenada. Si desea solicitar presupuesto o más información, contacte con nosotros o llame al 958 126 178.