Seguros en comunidades de vecinos: qué cubren y qué tener en cuenta
Introducción
El seguro de la comunidad es una obligación legal y una herramienta de protección para todo el edificio y para los propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal y la normativa que la desarrolla exigen a las comunidades de propietarios tener un seguro que cubra determinados riesgos. En este artículo explicamos qué debe cubrir el seguro de la comunidad, qué coberturas son habituales más allá del mínimo legal y qué conviene revisar cada año para que la póliza se ajuste a las necesidades del edificio. Si su comunidad está en Granada o en la provincia, esta información le ayudará a tomar decisiones informadas en junta.
Seguro obligatorio de la comunidad
La ley exige a las comunidades de propietarios tener un seguro que cubra la responsabilidad civil derivada de la existencia de la comunidad y, en su caso, los daños en el edificio según la normativa vigente. Es decir, no es opcional: la comunidad debe contar con una póliza que cumpla estos requisitos. La junta de propietarios debe aprobar la contratación y la renovación del seguro, normalmente en la junta ordinaria en la que se aprueba el presupuesto. El administrador de fincas suele encargarse de gestionar la relación con la aseguradora, de presentar las ofertas en junta y de que la documentación esté al día.
Forma parte de las obligaciones de la comunidad velar por que el edificio esté adecuadamente asegurado; un seguro insuficiente o desactualizado puede dejar a la comunidad y a los propietarios en una situación de riesgo.
Coberturas habituales
Además del mínimo legal, muchas pólizas incluyen:
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Daños por agua: filtraciones, rotura de tuberías, daños en elementos comunes y en viviendas cuando el origen está en zonas comunes. Es una de las coberturas más reclamadas en comunidades.
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Daños en elementos comunes: reparación o reposición de elementos comunes dañados por un siniestro (incendio, explosión, etc.).
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Defensa jurídica: gastos de abogado y procurador en reclamaciones relacionadas con la comunidad (por ejemplo, conflictos con propietarios o con terceros). No todas las pólizas la incluyen o la incluyen con límites.
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Responsabilidad civil: ante terceros que sufran un daño en el edificio o en zonas comunes (caídas, desperfectos, etc.). El mínimo legal suele cubrir la responsabilidad civil derivada de la existencia de la comunidad; la póliza puede ampliar sumas o supuestos.
Conviene leer la póliza con detalle y comparar ofertas de varias aseguradoras para que la cobertura se ajuste a las características del edificio (antigüedad, tipo de instalaciones, etc.) y al presupuesto aprobado por la junta.
Qué revisar cada año
Antes de renovar el seguro, es recomendable:
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Comprobar que las sumas aseguradas están actualizadas: si el edificio o los elementos asegurados han cambiado de valor, puede que la póliza quede corta. Una suma insuficiente puede implicar que en caso de siniestro la indemnización no cubra el coste real de la reparación.
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Revisar exclusiones: que no haya exclusiones que dejen desprotegida a la comunidad en supuestos habituales (por ejemplo, ciertos tipos de daños por agua o de daños en instalaciones antiguas).
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Verificar los datos del edificio y de la comunidad: dirección, número de viviendas, tipo de construcción, etc. Errores en estos datos pueden dar lugar a problemas en caso de siniestro.
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Comparar con otras ofertas: si la junta lo considera oportuno, puede solicitar varias ofertas y comparar coberturas y precios. El administrador puede coordinar esta tarea y presentar un resumen en junta.
El acta de la junta debe reflejar el acuerdo de contratación o renovación del seguro y, en su caso, la aseguradora y las condiciones principales. Así queda constancia de que la comunidad ha cumplido con su obligación de asegurar el edificio.
Relación con otras obligaciones
El seguro es una pieza más de la gestión de la comunidad. Va de la mano del mantenimiento preventivo (un edificio bien mantenido suele tener menos siniestros), de la gestión de derramas (si hay que reparar algo cubierto por el seguro, la aseguradora puede abonar todo o parte del coste) y de la transparencia en las cuentas (el gasto del seguro figura en el presupuesto anual). Un administrador que lleva al día la documentación de seguros y que ayuda a la junta a revisar la póliza contribuye a que la comunidad cumpla la ley y esté bien protegida.
En Argente del Castillo asesoramos a las comunidades de Granada y provincia en la gestión de seguros y en la revisión de las pólizas en junta. Si desea solicitar presupuesto o más información, contacte con nosotros o llame al 958 126 178.